19 de abril de 2007

treintañeros

Por fin tengo algo de tiempo para dedicarme a mi blog otra vez.
Me da la impresión de que la generación de que formo parte (30 añitos) somos como niños creciditos, lo queremos todo pero de sacrificios nada de nada, eh? por ejemplo, en mi casa somos 2 y hay: playstation 1, playstation 2, playstation portable y nintendo DS, 2 tv y un PC. (ni que vivéramos en un centro recreativo vamos)y aún mi novio ya me echa miraditas siempre que pasamos delante de alguna tienda donde hay la play3.
Yo misma me gustaría ser madre y a la vez quiero viajar por el mundo, claro si me hago madre de un niño-robot que se pudiera apagar cuando llora y tiene hambre y además, fuera también un cajero automático, puede que así sí podría ser: "la madre viajera que vive en un mundo de videojuegos".
Creo que como yo hay mucha gente, todos queremos lo que la publicidad y el cine nos ha inculcado desde pequeños: una casa grande con jardín, eso sí, debe ser estilo EEUU, con muchas ventanas y un gran jardín para poder jugar a béisbol o basquet con nuestros hijos y tomar limonada sentados en un balancín en nuestro porche. Dentro de la casa queremos: una familia perfecta, un perro, dos super coches, un equipo de limpieza 24 horas. Queremos un trabajo estable, pero que no sea aburrido, a cambio de una buena nómina pero con tiempo libre para nuestars cosas: esquiar los fines de semana, ir todos los puentes a alguna capital europea, el verano achicharrarnos en la playa, salir por los noches a cenar en algún restaurante chic y acabar la noche en algún local fashion, tener ropa de marca, etc.
Hace poco leí en una entrevista a un chico procedente de la India que él no entendía cómo nos nos deprimíamos con tanto producto a consumir siempre expuesto delante de nosotros. Para él pasear por barcelona era una pesadilla, había demasiadas cosas a escoger.
He decidido que cuando empieze mi maratón por el mundo me pararé en algún templo budista a que me enseñen a despreciar lo material para así poder apreciar mi condición de pobre.
Saludos

2 comentarios:

Orleans dijo...

Sin duda vivimos en un mundo globalizado en el que lo material ha pasado a un primer plano,ingnorando que lo que verdaderamente importa es lo que tenemos bajo nuestros pies y no en las imágenes virtuales o los seres de holograma que hacen cosas imposibles como desaparecer,derretirse,tener el don de la ubicuidad,reproducirse sin sexo,o cuidar de un tamagochi.
Voy ráuda y veloz a apuntarme a clases de yoga.Ommmmmmmmmm!

ivisca dijo...

hehehee muy bueno!!